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La historia de la isla de Holland

Hubo un día en que la isla de Holland tenía una longitud de cinco millas y mucha vida. Alojaba en su interior a una comunidad de pescadores con más de sesenta casas, una iglesia, un colegio y un pequeño cementerio. Poco a poco, con el transcurso de los años, la naturaleza iría ganando la partida, pues la erosión incansable de las olas obligó a sus habitantes a emigrar. El último se fue en 1922.

 Estamos en la Bahía de Chesapeake, en Maryland. Costa este de Estados Unidos. La isla de pescadores de Holland era una de las más grandes de la zona. Contaba con trescientos sesenta habitantes hacia 1910. Cuentan incluso que la isla había formado un equipo de baloncesto que competía con las otras islas de la zona. No aguantó las intemperies de la naturaleza. Hacia 1920, la mayor parte de sus habitantes había trasladado ya sus casas en barcos, madera a madera, para su reconstrucción en pueblos de la costa este que fueran seguros al oleaje, como Cambridge y Crisfield.

Sólo quedó en la isla de Holland una única casa. Una mansión victoriana de madera típica de la zona. Fue adquirida, junto con la isla, por Stephen White en 1995, pues se encontraba la isla a escasa distancia de su casa costera. Pronto pasaría a ser su mayor ilusión y, al tiempo, obsesión. Para preservar la casa construyó malecones y trajo centenares de sacos de arena que apiló alrededor de la mansión. La mayor parte de ellos se deshicieron con el sol veraniego. Tras ello, hizo traer veintitrés toneladas de grandes rocas que situó a modo de espigón. Pero nada fue suficiente. El huracán Isabel, en el año 2003, acabaría con las últimas defensas de la casa. Pocos años después, aquejado de leucemia y derrotado, se dio por vencido. Vendería la isla a una fundación. A finales de 2010, la isla de Holland desaparecía por completo en brazos del Atlántico.

La explicación del hundimiento tan severo no es única. Por un lado, la elevación del nivel del mar en Maryland fue muy superior a la de cualquier otra zona de Estados Unidos. Los científicos afirman que la superficie de la tierra en Maryland se ha ido sumergiendo en el mar a lo largo de cientos de años como consecuencia del peso de los glaciares empujando en esa dirección. Al mismo tiempo, el clima moderno ha cambiado en las dos últimas décadas con el calentamiento global. El deshielo de los glaciares da lugar un agua marina más cálida que se expande más. La peor parte de estos dos fenómenos adversos ha caído a plomo sobre las islas de la zona de la bahía de Chesapeake, sin duda. Calculan los expertos que allí, en la zona de Maryland, se ha ido hundiendo la tierra a razón de 580 acres anuales. La isla de Holland fue la más vulnerable a este efecto del mar, al estar compuesta de cieno y arcilla, pero no de roca.

Las cuatro fotos mostradas son de distintos tiempos. La primera muestra una mansión victoriana de la isla de Holland al principio de los tiempos, con sus habitantes en el porche. La segunda muestra la isla hacia 1922, con la única casa que quedó sin demoler. Las otras dos fotografías hablan por sí mismas.