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Pequeñas historias

Quien afirmó ver el mundo como una composición de átomos sabía poco de la vida. De vivir. El mundo, señores, está hecho de pequeñas historias de amor. Gestos y encuentros. Detalles de bondad. Todos aquellos eventos en que el bien se abre camino de alguna manera. Sin pequeñas historias de amor los átomos no sobrevivirían ni un día al torrente abrasivo del mal. La vida de las personas muere sin gestos de amor. El ánimo languidece hasta dejar de palpitar. Por supuesto, no es necesario el gran amor en forma de perfecta pareja, de príncipe azul. No. Son necesarias las pequeñas historias. Los detalles en que se sustenta una existencia. Un mensaje. Una llamada. Una simple caricia puede alimentar a una persona durante mucho tiempo. Siempre pienso en el...

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Exposición de Sorolla en Fundación Mapfre – Octubre 2014

Exposición de Sorolla en Fundación Mapfre – Octubre 2014

He visto varias veces el Museo Sorolla y alguna que otra de sus exposiciones particulares. En esta de la Fundación Mapfre, el cuadro que más me ha “tocado” -siempre hay un cuadro que a uno le “toca” cuando va a una exposición- es el retrato de Emily Perkins. Ved.  

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Cuando un ser querido fallece

Cuando un ser querido fallece cambiamos para siempre. Nuestra forma de ver el mundo cambia, nuestros valores cambian. Eso no quiere decir que no volvamos a estar contentos nuevamente, sólo quiere decir que no vamos a ser exactamente las mismas personas que éramos antes, con todo lo malo y lo bueno que eso implica. M. Readi

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Fue allí

Fue allí

Fue allí. Donde el color ocre del trigo que brilla a mediodía se mezcla irremediablemente con ese tono difuso, un verde grisáceo, de las encinas y jaras. Contrasta con ellos, en posición de nobleza, el verde oscuro de los chopos, con sus hojas majestuosas, ondulantes, férreas. Como corolario, el cielo de la zona, de un intenso azul y siempre con olor a limpio. Donde la llanura es infinita y desafía al horizonte. Éste se topa con el sol cada anochecer y ensombrece sus colores para dar protagonismo a las nubes anaranjadas, las rezagadas que han quedado, perezosas, amarradas al cielo. Muy pocas veces hay viento a esas horas. Donde la tierra es árida, aparentemente áspera. Donde los campos poseen tanta solana, tanta historia, que ningún alma de bien es capaz...

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El árbol de la paciencia #ipad

El árbol de la paciencia #ipad

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No es de justo reparto

El mundo no es de justo reparto. Es ésta una perogrullada en la que pienso a menudo. Me he hartado de preguntarme los porqués del asunto, año tras año, y no tengo respuestas mínimamente razonables. Veamos. La grandeza de algunos contrasta mucho con la mezquindad de otros. Tanto que es imposible ocultarlo ante nadie. Hasta el más despistado puede captarlo. El bien escasea y el mal abunda. El bien escasea, cierto, pero brilla tanto sobre el mal que enciende las iras de los mediocres, especialmente de quienes se nutren del lucro que destilan sus malos dones. Se diría, en apariencia, que vive mucho más feliz quien tiene suerte, pero ello es una falacia. El dueño de la suerte no toma conciencia verdadera de ella, desconoce cómo integrarla, mimarla y disfrutar...

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Por fin una colonia

Por fin una colonia

Un día de compras navideñas entre en L’Occitane en Provence de casualidad. Tras de mí una señora decidió rociarse -a ella misma y a mí- con un spray de colonia. El olor que vino a mi nariz fue tan sorprendente que me volví. Yo, que odio tanto los perfumes. Yo, la defensora de “sin colonia, mucho mejor”. Me volví y dije “¿Y esa colonia que huela tan bien de qué es?”. Ella respondió sonriendo: “La colonia de Verbena, la que mejor huele en esta tienda. Era un olor a limpio, a limón profundo, a fresco, a aire. Un olor que deja espacio a otros. Esta es: Días después, me regalaron la colonia. Un regalo de estos que son inducidos… La utilizo con auténtico placer. Mis sentidos se complacen, verdaderamente. la...

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Nápoles ha vuelto a acercarse a Chueca

Nápoles ha vuelto a acercarse a Chueca

Varias casas, porches con arcadas, una fuente para aprovisionar a la comarca, una calle central, puestos de frutas, verduras y charcutería. Mujeres conversando. Una reunión familiar a la puerta de casa. Lavanderas, pastores, fruteros, mesoneras, hiladores, pajes, parroquianos, el charcutero, la duquesa desde su balcón, la castañera; todos estos personajes y alguno más son los habitantes del maravilloso Belén Napolitano que todos los años se coloca con amor y elegancia en el restaurante Divina la Cocina. Está en el madrileñísimo barrio de Chueca -calle Colmenares, 13-. El restaurante pertenece a José Luis Castanedo. Ofrece comida actual de mucha calidad a un precio razonable. El Belén Napolitano, soberbio, regio, precioso, está hecho a mano por la...

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El “no se sabe”

El “no se sabe”

El mundo se para de pronto. Un agente imprevisto ha entrado en acción. La duda. La indecisión. El azar, la contingencia, la expectativa que no llega a materializarse. Es una mujer. Muy sibilina y resbaladiza, tiene forma imaginaria de serpiente venenosa. Aparece de pronto y arrasa con cuanto encuentra a mano. ¡La madre que la parió! Sé que ella se llama “Incertidumbre”, mas desconozco el nombre de su madre. Si algún lector lo supiera, me lo haga saber de inmediato, lo pido encarecidamente.  Por tener unas palabras con ella. Incertidumbre. Una suerte de estado que, de no manejarse bien, produce sensación inespecífica. Mezcla de miedo, descontrol, temor, ansiedad, desasosiego… Sentimos incertidumbre en aquellas situaciones ante las cuales no tenemos...

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En todas partes

“En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra, y pedantones al paño que miran, callan y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas mala gente que camina y va apestando la tierra…”   Machado

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Me gustan mis amigos

Me gustan mis amigos. Los que llaman sin motivo. Los que se preocupan por mí si dejo el móvil en silencio y no veo sus mensajes. Me gustan los amigos que cuentan conmigo improvisadamente, que no se paran a pensar si molestarán al hacerme una proposición repentina, a destiempo. Quienes no se paran a mirar la hora cuando algo les apremia y quieren oír mi voz. Me encantan mis amigos, que cuentan conmigo para todo, hasta incluso si se han olvidado de avisarme y se alegran sinceramente al verme aparecer. Me complace la confianza, es un síntoma muy significativo de la lealtad. Es el símbolo oculto de quien te abre los brazos y te presta su vida para que la tuya sea un poquito más feliz.

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Me dispongo a pasar la tarde

Me dispongo a pasar la tarde

Me dispongo a pasar la tarde. Conmigo misma, mis pensamientos y sensaciones. Suspiro y entrelazo las manos. Aprieto los dedos gordos, con fuerza, contra los nudillos. Aflojo al poco porque estoy haciéndome daño. Vuelvo a suspirar. El nudo en la garganta no es muy grande, pero nunca se va. Muevo las piernas y cambio de postura en el sofá. La tele emite murmullos al fondo del salón, mis pensamientos parlotean en revolución. La mirada se marcha de excursión, más allá del ventanal y se mueve al compás de las ramas del árbol. Se balancean las hojas amarillas, verdes y marrones; mecidas por las rachas de viento. Los colores del otoño son preciosos. Pero no es el momento de apreciarlos. Por el contrario, los encuentro lánguidas, como mi ánimo. Las emociones...

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De disfraces

Hay muchísimos tipos de disfraces. Uno de ellos es de categoría muy poco amable. Consiste en poner el despecho como estandarte y tener el desprecio por bandera. Blandir ambos. Mostrarlos con orgullo. Sobrevivir a base de viejas glorias. Es un perfil que veo más a menudo de lo que me gustaría y confieso que me sorprende mucho el éxito de algunos de los de esa especie. Alzados por las masas y vitoreados por los que gustan de ver sangre, nuestros orgullosos personajes caminan erguidos. Íntimamente convencidos del próximo éxito. Barruntando el siguiente golpe de efecto. Dotándole de morbosidad. Buscando el clamor popular.  Así hasta… el...

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Mandatos del destino

El destino impone sus mandatos con una rotundidad incontestable. En nada se parecen a la orden de un superior jerárquico, necesitado de un acatamiento posterior que puede producirse, o no. Añadiría más. Los mandatos del destino son a la par sorpresivos. No hay aviso previo. Ni símbolo. Ni síntoma. Únicamente pueden predecirse, algunos de ellos, sin gran exactitud, a través de una fina sabiduría, o una exquisita intuición. También diría que no hay por el mundo nada tan peligroso como cabrear al destino. Es una variante del reto, pero contiene una dosis insoportable de chulería. Considerarse dueño del destino es otra forma de afrenta, un acto de arrogancia, tan impropio de una mente de cierta...

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Era ya de madrugada

Era ya de madrugada. No se oía ruido alguno en casa. Había arrugado varios folios. La papelera estaba llena a media altura de bolas de papel. Era un motivo ornamental recurrente en mi despacho. La vida humana cae en pequeñas trampas mortales. Como la de hacer de lo rutinario una normalidad de existencia. Mi papelera de bolas blancas con mis manuscritos, repletos de dudas e insatisfacciones que desdeñaba, era una de ellas. Me acordé de tu voz. Limpia, penetrante, bella para los oídos. La que me hablaba siempre con tanto amor. La que siempre era testigo y referente de mis miedos, de mis penas. “Busca la última esencia. La más profunda. La que no se ve. Busca más allá. No te quedes aquí. Aquí no hay nada. Todo se encuentra allá, donde los segundos no...

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